Hoy estoy de buen humor. Se acaba de cumplir la profecía que sirve de consuelo a muchas personas que pasan por una mala época: “Después de una mala racha siempre viene una etapa de felicidad”. Aprovechando este buen humor, esta felicidad y paz interior, me he sentido empujada a escribir algo. Hace mucho que se me viene pasando por la cabeza hablar del ser humano, de su naturaleza, de sus virtudes pero sobretodo de sus defectos. Los defectos personales del ser humano, son los grandes males de la sociedad. El otro día me sentía afortunada (dentro de la desgracia), me sentía afortunada de haber nacido en este trozo del universo. Usualmente utilizamos la palabra infinito para describir el Universo que nos rodea, a pesar de que nuestro sentido común ya nos dice que algo infinto es imposible que exista. Pues bien, en este espacio infinito, inmenso, gigante, misterioso, extraño y sobretodo desconocido… nos encontramos.
Somos privilegiados de encontrarnos en el único planeta con vida conocido. El Planeta Tierra. Somos afortunados de ser testimonio del milagro de la vida. Son tantas las cosas que llevarían a hacer de la Tierra un planeta muerto… y sin embargo tantas las casualidades que han hecho posible que no sea así. La Tierra se formó al mismo tiempo que el Sol y el resto del Sistema Solar, hace unos 4570 millones de años (millón arriba, millón abajo), y en este tiempo han sido vários los tipos de vida que la han disfrutado. Gracias a las bacterias reductoras que habitaban la Tierra al principio de la vida, podemos respirar oxígeno ahora. Tenemos una capa de gases llamada atmósfera, fruto de la vida, de la respiración constante que mentiene este planeta. Una capa que nos proteje, nos aisla del frío, del calor y nos mantiene en una temperatura idónea para vivir. Las tareas más difíciles y sorprendentes las realiza la naturaleza por si sola, sería inpensable que el ser humano fuera capaz de crear algo así con tantas posibilidades de éxito. El milagro de la vida empezó con el agua.
La palabra clave no es Diós, la palabra clave es AGUA. Ahí se gesta y nace la primera forma de vida. Pequeños orgánulos celulares especializados como mitocondrios, cloroplastos… que se fueron agregando unos a otros a modo de simbiosi en ese primario caldo de cultivo para dar lugar a lo que ahora conocemos como célula. La unidad funcional de la vida, tanto marina, aerea o terrestre. Este proceso me cautiva, me emociona, me pone los pelos de punta cada vez que algún profesor me lo explica. Verdaderamente me hace sentir tan afortunada… además pertenecemos a lo que nosotros llamamos vida inteligente, y de los inteligentes, somos los más inteligentes. Somos la élite del universo, la jet set, somos el resultado de un montón de casualidades, somos los hijos mimados de la Tierra, somos el mayor logro, el mejor producto, los privilegiados, los afortunados, somos la culminación de la vida, el punto de la pirámide…………
¿Lo somos?
Por desgracia, también sólo el ser humano es capaz de mandar a paseo 4570 millones de años (millón arriba, millón abajo) de historia, que nos han llevado a ser lo que ahora somos. No tengo ninguna esperanza en el ser humano, sólo espero no ver con mis ojos como el afán por el poder, el egoísmo, la inmadurez, la sinrazón, etc. de la humanidad, llegan a acabar con la vida remota en el Universo. Lo que ha creado el Universo en 4570 millones de años, que no lo separe el hombre en apenas 100.

































