¡Feminismo para TOD@S!

martes 12 de agosto de 2008

De vuelta a casa…

Después de un mes de auténticas vacaciones, después de esa desconexión total que necesitaba para poner un poco de orden a mi vida, después de pasar los días más increíbles de mi vida, después de ser muy feliz… toca volver a casa, a Barcelona.

No puedo negar que volver ha sido duro.

Odio despedirme en el aeropuerto sin saber cuando será el próximo reencuentro, pero aún odio más cuando después, con los ojos llenos de lágrimas, deambulo por el vestíbulo buscando mi puerta de embarque… en el que me parece el más gigantesco de los aeropuertos. En ese momento. Siempre hay gente, pero sin embargo yo nunca veo a nadie. Miro al suelo o sencillamente las lágrimas no me dejan ver más. A veces vuelvo al lugar dónde le vi lanzarme el último beso, pero él ya no está. Generalmente siempre es en el control de maletas, esa barrera que él por no tener billete, ya no puede atravesar. Entonces sigo andando, agobiada, triste, con ganas de llorar pero sin poder hacerlo porque no tengo tiempo para ello. Siempre apuramos hasta el último momento y al final siempre he de correr. Veo parejas que se quieren, que viajan juntas y me pregunto cuando seré yo la protagonista de esas escenas. Seguramente ellos tampoco veían a más gente en el aeropuerto. Cuando tengo tiempo de sentarme, noto como la gente me mira, como sus miradas se clavan en mis ojos rojos, llenos de lágrimas y mi cara descongestionada. Noto como casi pueden ver la pena que siento dentro, como si un aura oscura me cubriera. Noto como sienten pena de mí y yo no sé dónde esconderme.


En ese momento sólo querría salir corriendo, besarle y no coger nunca ese avión. Veo familias felices, que vuelan contentas y envidio la felicidad que sienten, ojala yo tuviera la mitad. Me subo en el avión oliendo aún a su colonia, con el sabor de sus besos en mis labios y su mirada clavada en mi mente. Ojala estuvieras a mi lado… pienso. Cuando aún mi piel recuerda el roce de sus manos al despedirme de él… sin darme cuenta, ya he llegado a Barcelona. Sigo sintiéndolo, pero ya me separan 600km de él. Hace una hora disfrutaba de su compañía y ahora estoy sola, agobiada y aún queda un largo camino antes de llegar a casa. Pienso mientras mis lágrimas brotan sin poder evitarlo. Autobús, tren… sigo notando la mirada de la gente. Evito mirarme, intuyo como estará mi cara para que tanta gente se pare a observarla. Ojos hinchados y rojos, tristeza en mi semblante, no puede haber otra cosa.


No lloro por pena. Lloro por miedo. Ahora todo es favorable, todo está en armonía. He recibido el
apoyo familiar que tanto necesitaba. He charlado con mis amigos sobre el tema, que también se han mostrado comprensivos. Mi relación con él es mejor que nunca, noto como aumenta la complicidad, la afinidad y sobretodo nuestro amor. Pero ahora ya no depende de mí que todo salga bien. Todo depende de que la solicitud de traslado de expediente sea favorable. Mi futuro depende de un rector de universidad. Eso es lo que me da miedo, que a pesar de tenerlo todo de cara, finalmente no pueda realizar mi sueño que tan cerca había estado de cumplirse. Cuando las cosas no dependen de mí, cuando noto que el control de mi vida sencillamente no está en mis manos, me desquicio y no puedo evitar sufrir más de lo normal. El destino es muy caprichoso y nadie sabe lo que nos depara. Odio confiarle cosas al destino que es tan cambiante como incierto. Cuando algo depende sólo de mi, sé que con esfuerzo y lucha puedo conseguirlo, cuando algo se escapa de mis posibilidades, no me gusta sentarme, mirar y esperar a ver como se resuelve todo… es por eso que tengo miedo.


El miedo que todo ser humano tiene ante el futuro.


Como se dice, la suerte está echada, y preocupándome más o menos finalmente obtendré la misma respuesta el próximo día dos de septiembre. Así que por mucho que me duela, ahora mismo si que sólo puedo sentarme y esperar de la manera más tranquila posible. Mientras, recordar los maravillosos momentos vividos este verano a su lado para conservar la sonrisa que mantuve durante tanto tiempo con él.


Esperar…


Como odio esperar…………….

Mi vida de un tiempo a esta parte, siempre ha sido esperar.

Esperar tiempos mejores que nunca acaban de llegar.


¿Será esta vez la definitiva?

8 Intervención/es:

gsantamaria dijo...

¿Realmente crees que un expediente universitario vale tanto como tu libre albedrío para decidir tu propio camino?

Sé bien a qué te enfrentas. Yo pasé por algo similar con más o menos tu misma edad, y sacrifiqué ese expediente por elegir mi camino.
Nunca me arrepentiré, a pesar de que difícilmente conseguiré un título de ingeniería para el cual sólo me restaban dos asignaturas, a pesar de haber renunciado a oportunidades, desde un punto de vista pragmático, mucho más jugosas, a pesar de que estoy viviendo en una ciudad en la que no me siento cómodo (la misma que tú abandonarías). Pero merece la pena, créeme. Nunca dudes que la respuesta a la primera pregunta es NO.

Un saludo.

Arianna Bruguera dijo...

Muchas gracias gsantamaria por compartir conmigo y con todos los que se dejan caer por este humilde blog, tu experiencia. Que tienes razón intuyo que es parecida a la mía.

Sin embargo, yo no puedo dar de lado a los estudios. Si puedo dar este paso ha de ser con la condición de seguir estudiando para formarme y en un futuro poder trabajar de algo que más o menos me guste. Aunque cada vez es más difícil ejercer de lo que se ha estudiado...

Si el traslado de mi expediente me fuera denegado, no tendría más alternativa que seguir estudiando aquí. Sin ilusión y sin ganas... y en fin, viviendo una vida que no quiero vivir.

Todo parece indicar que el traslado de expediente será satisfactorio, pero no puedo quitarme ese miedo de encima el típico: y si no?...


Espero verte por aquí alguna otra vez.

Un saludo :)
Y gracias.

gsantamaria dijo...

¿Tú no puedes...? ¿Por qué tú no y yo sí? ¿Por qué has de condenarte a vivir sin ilusión, sin ganas, una vida que no quieres vivir? ¿Por un titulillo de mierda? ¿Me lo dices de verdad? ¿Eso vale más que tu felicidad?

No es por meterme donde no me llaman, pero, pongámonos en el peor de los casos, y que te dicen que no: ¿serías capaz de darme una sola razón por la cual no puedas dar el paso? ¿Es por ti misma, o es por no "defraudar" a otros?

Un consejo: no idealices "los estudios", en la vida real, el que vale, vale, y el que no vale, no vale. Así de simple. Y, desde luego, no creas que "los estudios" son un pasaporte al olimpo laboral. Porque no lo son. Ni deben serlo.

Te lo digo con la mejor de las intenciones, de veras ;-)

Un saludo.

Arianna Bruguera dijo...

A gsantamaria:

No, yo no puedo. A parte de que mi decisión ha sido estudiar frente trabajar, mi familia tampoco estaría de acuerdo en que hiciera este cambio tan radical. Se me dan bien los estudios y la carrera que he escogido es vocacional, sin embargo actualmente la vida no me sonríe demasiado, no me concentro en los estudios y la situación en mi casa tampoco es la idónea para hacerlo. Necesito un cambio de aires, intentar vivir la vida que quiero vivir. Entre las cosas que deseo y no tengo están esas ganas por estudiar y sobretodo la proximidad de la persona más importante de mi vida, con él cerca sé que todo será mucho más fácil, ya que ahora, no le encuentro el sentido que necesita toda vida para ser vivida. Sencillamente no me apetece seguir con lo que he vivido hasta ahora. Este último curso académico ha sido el peor que recuerdo. No tenía ganas de nada, sólo me lamentaba y todo lo que he aprobado lo he hecho sin dar un palo al agua.

Sí, sé muy bien que los estudios no son un pasaporte al olimpo laboral, pero menos lo son los estudios básicos, ¿no?.

Sí soy capaz de darte muchas razones por las cuales no puedo dar el paso de dejar de estudiar e irme a vivir a Madrid con una mano delante y otra detrás para trabajar de veteasaberque:

1ª:Quiero estudiar.
2ª:Quiero cambiar mi vida, pero no mis estudios.
3ª:Tendría a toda mi familia y la de él en contra, ya que dejar de estudiar ahora es condenar mi futuro.
4ª: Cobro pensión de orfandad, si me pongo a trabajar dejaría de cobrarla.

Hasta ahora mi felicidad ha estado en segundo plano en mi vida, y sólo era protagonista en los oasis en medio de los meses que por unos días dejaba esa rutina letal de lado y me dedicaba a compartir mi vida de verdad, con la persona que quiero. Ha aparecido esta posibilidad, del traslado de expediente. Todo indica que voy a ser aceptada, pero a pesar de esto tengo miedo. Esto es lo más importante que he hecho en mi vida para conseguir esa felicidad que me preguntas si vale más. Vale mucho, pero hasta ahora no sabía como conseguirla. Como me nieguen el acceso, no sé que voy a hacer, sinceramente…. Pero te puedo asegurar que se me han pasado cosas muy raras por al cabeza…


En fin, perdona si me he excedido, no era mi intención.

Encantada de que participes de mis entradas y me des tu opinión basada en experiencias personales. Se agradece mucho, la verdad.

Un saludo.

gsantamaria dijo...

Buenas noches, Arianna,

Creo que la palabra es "miedo", sinceramente. Miedo a salirte del guión prefijado. A todos nos sucede, hasta que un día nos damos cuenta de que es uno mismo quien ha de abrirse su camino. Desde pequeños recibimos "inputs" de qué es lo que hay que hacer en la vida: estudiar, casarse, trabajar, tener "la parejita", hipotecarse. Eso es ser un "hombre (o mujer) de provecho", o al menos, para eso nos educan, y por eso nos cuesta escoger los atajos cuando realmente deseamos hacerlo, y nos autoconvencemos de que no, de que realmente no lo deseamos tanto como para renunciar a la seguridad del camino "correcto", de que ese camino "correcto" nos deparará mayor felicidad a posteriori. Y así nos pasamos la vida... esperando a esa presunta plena felicidad... que nunca llegará.

Joder, ahora me releo, y me entra complejo de Paulo Coelho, vaya mierda.
En fin, que el único argumento válido y ciertamente comprensible es el de la pensión de orfandad. En todo lo demás, y perdóname por el tono paternalista, te autoconvences, y se nota a la legua. Mi consejo es que hagas un ejercicio introspectivo y te convenzas de si vales o no por ti misma, sin títulos de por medio, y cuánto crees que vales. Una vez hayas averiguado eso, podrás saber si puedes "lanzarte a la piscina" sin miedo a ahogarte. Porque, si no es ahora, será mañana.

También te diré que, si finalmente haces lo que estás pensando, y no dudo que acertarás, seas consciente de que será duro. En ese sentido sí que puede serte útil la "coraza" de estar "de estudiante", porque el sentimiento de desarraigo es menor. Pero son decisiones duras, y lo comprobarás al poco tiempo. Aunque, evidentemente, reversibles.

Un saludo,

G.

PD: Y por si crees que quien desprecia el peso de "los estudios" frente a una decisión de este calibre, y defiende su renuncia a ellos si es menester, lo hace por ser un estudiante mediocre, te equivocas. He sido "matrícula de honor" desde que tengo uso de razón. Pero no dejo de considerarlo algo muy, muy secundario, y cuyo valor es ridículo en comparación con mi libertad.

caba dijo...

Te entiendo Arianna porque las personas somos partes, partes y complementos de otras personas, partes de nuestro trabajo, parte de nuestra forma de ser, y una de las cosas mas bonitas que tenemos es trabajar en lo que nos gusta y formarnos yo soy educador social y me sigo formando y siempre lo hare y mi trabajo me encanta y es mi vida, a veces hay que irse de ciudad pero nunca perder de vista tus estudios y tu formación para el trabajo porque al fin y al cabo es tu vida es lo que has elegido y es compatible con tu pareja y con otra vida. Te apoyo, entiendo y animo.

Arianna Bruguera dijo...

gsantamaria:
Admiro tu valentía y me alegro que el sacrificio de tu formación haya sembrado buenos frutos en tu vida. Una decisión que estoy segura volverías a tomar, con los sacrificios e incluso cometiendo los mismos errores. Lo siento, yo si no hay la alternativa de ir allí a estudiar, no puedo dar el paso para sólo trabajar para buscarme la vida. Espero y deseo que el traslado de expediente se haga satisfactoriamente, entonces no tendré ningún problema en la vida, sólo los que nazcan del fruto de empezar una nueva vida. La vida que yo he decidido vivir. No será fácil pero estoy completamente dispuesta a intentarlo. Estudiando, quedando con mi pareja... como cualquier persona normal de mi edad. Yo si no es con la condición de estudiar no puedo ir allí.
No puedo negarte que tu texto me ha hecho pensar, sobretodo el trozo que dices parecerte a Paulo Coelho jeje. Pero en la vida a veces no se puede ser tan aventurero, si no me queda más remedio que seguir aquí, pues buscaré la mejor manera de hacerlo. Ojalá fuera tan fácil como tú lo planteas...

Gracias por volver a pasarte por aquí. Aportaciones como las tuyas siempre serán bienvenidas.

Un saludo.

A Caba:

Amigo caba! cuánto tiempo sin saber de ti! hace un año más o menos que te dejaste caer por primera vez en este blog, es un placer que después de tanto tiempo volvamos a coincidir. La verdad es que yo eh tenido el blog muy abandonado, pero de ahora en adelante me he propuesto actualizar más a menudo, comentarios como los de gsantamaria me animan a hacerlo porque veo que alguien realmente se lo lee y se siente identificada conmigo e incluso me da su opinión y su experiencia para compartirla conmigo. Por desgracia ya habrás leído como pienso sobre todo este tema, y bien, creo que los estudios son lo primero y que siempre habrá tiempo para lo demás, aunque ahora lo que más deseo es que mi sueño se cumple, el de poder ir a estudiar allí, todo parece indicar que así será. Por si acaso deséame suerte! jeje.

Muchas gracias por comentar y darme tu apoyo y tu ánimo! se agradecen, como te decía ha sido importante para mi notar el apoyo de gente anónima para motivarme a seguir actualizando regularmente. Hasta ahora por una falta de confianza o que sé yo... tenía esto muy olvidado. Me has animado mucho, de veras!

Espero volver a verte pronto. Siempre serás bienvenido.

Un saludo.
Espero que todo te vaya genial.
(de vacaciones quizás? jeje)

Melissa dijo...

Hola Arianna!

La verdad que no sé como he llegado aquí, pero lo cierto es que me he sentido tan identificada con lo que explicas en esta entrada de tu blog que aunque no sé muy bien cuál es su funcionamiento no he podido evitar dejarte un comentario, enseguida notarás porqué...

Bueno en primer lugar me presento, me llamo Melissa, tengo 23 años, soy de Barcelona y puedo decir que he dedicado toda mi vida al deporte. Más o menos lo he ido compaginando con los estudios, aunque una vez llegada la época de la universidad me he ido retrasando respecto a la gente de mi edad por la incompatibilidad horaria de ambas actividades.

Y ahora te preguntarás qué es lo que podemos tener en común, pues bien yo te explico...estuve entrenando 5 años en un Centro de Alto Rendimiento, durante los que conocí a mi actual pareja, también deportista. Teníamos sólo 15 años, salimos en dos ocasiones pero por diversas circunstancias nos acabamos separando. Unos años después nos reencontramos de vacaciones y empezamos a salir, hasta el día de hoy.

El caso es que él había dejado el deporte y estudiaba en EEUU, por lo que empezamos una relación a distancia. Fueron 3 años con momentos bastante duros, es por ello que te decía que me sentía tan identificada con tus palabras, las despedidas nunca fueron mi fuerte, pero con mucho orgullo puedo afirmar que valió la pena. Acabó la carrera, volvió a España, encontró un buen trabajo y estuvo viviendo en mi casa año y medio. Todo genial.

El "problema" es que le propusieron un ascenso, un trabajo muy interesante y no me refiero únicamente a la vertiente económica...pero en Valencia. Nos propusimos estudiarlo, los dos somos autosuficientes económicamente, estuvimos mirando urbanizaciones apartadas del centro y tras una intensa búsqueda dimos con el lugar que buscábamos para vivir.

El caso es que yo ya estoy al final de mi carrera deportiva, es hora de dedicar más tiempo a otras cosas. El alto rendimiento requiere mucho sacrificio, sobretodo físico, y son muchas horas las que invierto entre piscina y gimnasio. Aún así me nos habíamos planteado un año separados, para poder quemar un último cartucho aquí en Barcelona, antes de despedirme definitivamente del deporte.

Cual es mi sorpresa cuando ayer, al despedirnos, me di cuenta que quizás me estaba equivocando. No estoy segura de querer estar a distancia otra vez, de poder soportarlo. Quizás dramatizo más de la cuenta porque es algo que ya he vivido. En fin, lo he valorado todo, creo que debo solicitar un traslado de expediente. Llamo hoy a primera hora de la mañana para informarme, es un poco tarde, no me dan demasiada esperanza puesto que el plazo ordinario para pedir traslados finalizó el viernes. Aún así existe otra vía, siempre que esté debidamente justificada...¿será suficiente un cambio de domicilio por razones laborales de mi "pareja de hecho"? La decisión en mi caso también depende del decano de la facultad. De todas formas lo voy a intentar, si el deporte me ha enseñado algo es a luchar hasta el final.

Menudo rollo te he metido, espero que tú hayas tenido suerte y hayas podido trasladar tu expediente, de verdad que sé cómo te sientes así que ojalá me puedas responderme afirmativamente!