¡Feminismo para TOD@S!

lunes 20 de octubre de 2008

Oscuridad sin luz

Les dejo con una breve historia que realicé. A veces el estado de ánimo que nos acompaña nos lleva a situaciones límite, y salen cosas como las que podeis leer a continuación.
Ya aviso que no tiene un final feliz. A ver que les parece.


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Era tarde, muy tarde… de noche. La bombilla de mi habitación hacia una luz intermitente como si quisiera apagarse de un momento a otro. No había luna, no había cielo. Todo estaba oscuro. Una densa capa de nubes se apoderó de la ciudad esa noche. Fría, húmeda. El agua caía como nunca recordaba ver llover. No había truenos, no había relámpagos. Sólo agua, mucha lluvia, demasiada lluvia. Salí corriendo, desesperado cogí las cosas y me fui. Sin paraguas, no había tiempo para más. Sabía muy bien donde me dirigía. Mis pasos chapoteaban en medio del silencio. Quedaban atrás.

No tardé demasiado en sentir la lluvia en mis huesos. Me gustaba notar la ropa pegada a mi piel, el agua resbalándome por la cara… tenía la sensación de estar purificándome de algo. Seguí corriendo. A penas veía que había por delante de mi nariz, cuando me encontré en medio de un paso de zebra. Un coche paso a demasiada velocidad, demasiado cerca de mi. Caí al suelo. Pude oír el claxon como se alejaba. Desde el suelo, me levanté. Parecía que no había tenido demasiadas consecuencias el encuentro con ese coche bala, pues estaba de una pieza. No había nadie por la calle, parecía una ciudad fantasma.

No había luz, seguramente esa tormenta había impedido iluminar la calle esa noche. Seguí corriendo. Doblé una esquina. Recuerdo que había un gato en un portal que parecía esperarme. Me miró y se fue. No era un gato negro, era rubio, pero tenía unos ojos muy inquietantes. Me detuve un instante. Miré al cielo. Las gotas que caían parecían tan finas como agujas. Ya no tenía prisa. Sin embargo seguía corriendo. Ya no sabía donde iba. Sólo quería buscarte, pero no sabía donde. No sabía porque, pero sólo quería abrazarte. No te encontré por ninguna parte. Te llamé, te grité, te busqué. No estabas. Te habías ido. Sin mí. No te culpo, yo hubiera hecho lo mismo. Pero no podía.

En ese momento pensé que hubiera sido mejor que ese coche hubiera acabado conmigo. Demasiado dolor en mi cuerpo. Corría y mis lágrimas parecían inexistentes al competir con la lluvia que golpeaba mi cara. Yo sabía que estaban ahí, mi corazón las había mandado. Podía notar su sabor salado. También notaba el sabor de la sangre de tanto apretar mi boca. Tenía ganas de acabar con todo eso. Ya no me quedaba nada, sólo un cuerpo que ya no era mío. El dolor, el sufrimiento, la oscuridad, el miedo se había apoderado de él. Ojala pudiera hacer marcha atrás y volver a ese tiempo en el que reíamos juntos.

Ese tiempo en que sabía como hacerte feliz. Ese tiempo en que no te hacía llorar. Ese tiempo en que no tenía miedo a nada. Recordaba esto y el fuego se apoderaba de mi interior. No merece vivir una persona que te ha hecho tanto daño. No podría mirarte a la cara. Me avergüenzo. Quería decirte lo mucho que siento ser así, pedirte que me quieras como antes. Quería decirte que no te culparas a ti… no tienes la culpa de nada. El problema soy yo. Algo ocurre en mi mente que no deja de perturbarme. Me hubiera gustado pedirte perdón por muchas cosas. Perdón por ser así. Perdón por ser yo de quien te has enamorado.

Olía mal. Quería huir de mí, hacer como tú. Quería correr, y que todo ese dolor se quedara atrás. No podía. El mundo me había dando la espalda. Algo me había cambiado. Empecé a correr de nuevo. Pensé, llegaré hasta el final. ¿De qué? No lo sabía. Quería desmayarme de cansancio, dormir para siempre. O morirme en su defecto. Vi una valla, era la de la estación de tren. Estaba a las afueras de la ciudad, donde ya no hay nada. Como yo, que no era nada. Salte esa valla mientras pensaba si a esa hora pasarían muchos trenes. En ese momento mientras andaba hacia la vía del tren, me pasaron todas nuestras fotos por mi mente. Felicidad, amor, alegría. ¿Por qué se habían ido? ¿Por qué habían decidido abandonarme?.


Soy un cobarde. Ya no soy yo. No soy nadie. Una luz a lo lejos parecía acercarse, era muy fuerte dado que yo venía de la oscuridad más absoluta. La luz me ilumino. Venía en línea recta hacia mí. Ya no notaba la lluvia, ya no tenía miedo. Sentía tristeza por no haber podido despedirme de ti. El final se acercaba. El tren llegaba. Por favor, no quiero sentir dolor, sólo quiero acabar con todo esto. Lo conseguí. El tren impactó en mi cuerpo. Destrozándolo en mil pedazos. Ya estaba roto, el tren sólo hizo proyectar esos trozos rotos. El pitido del tren al verme me hizo abrir más los ojos y sobresaltarme para estar muy atento al momento deseado. Mi muerte. Ya no sabía donde estaba. Ya no sabía que era. Pero sin vida, sin cuerpo… seguía amándote. Después de esa noche oscura, ¿vendría un día soleado lleno de alegría? Ya nunca lo sabré.

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Más cobarde es aquel que no tiene hagallas para vivir su propia vida y plantarse frente a ella y decidir poner final. Siempre despues de una noche oscura, viene un dia lleno de sol y esperanzas. Un nuevo día con nuevas historias y nuevas perspectivas que le dan otro color a nuestros pensamientos. El camino más corto no es siempre el correcto. Siempre hay un final que es el inicio de otra bonita historia.

5 Intervención/es:

ARMACHÍ dijo...

Vale. FRENETICO !¡!
pero....
"Más cobarde es aquel que no tiene hagallas para vivir su propia vida y plantarse frente a ella y decidir poner final. Siempre despues de una noche oscura, viene un dia lleno de sol y esperanzas. Un nuevo día con nuevas historias y nuevas perspectivas que le dan otro color a nuestros pensamientos. El camino más corto no es siempre el correcto. Siempre hay un final que es el inicio de otra bonita historia."
Sobran las palabras.
Hacia tiempo que no pasaba por aquí; la verdad es que tu relato me ha entristezido mucho. No soy de los que se rinden, y nunca comprendo a los que deciden "terminar".
Espero que escribas algun texto igual de guapo pero de una histori feliz.
Un Amigo.

Arianna Bruguera dijo...

Armachí:
Gracias por pasarte por aquí de nuevo. Me encanta saber que a pesar de mi poca actividad, hay alguien que se interesa por mis entradas, y que además le gustan.
Prometo escribir una nueva pequeña historia con final feliz... pero verás como no te resulta tan frenético. Siempre es mucho más interesante describir un drama, una tragedia, un final triste... antes que una historia de amor con final feliz. De todas formas, cuando esté terminada la historia feliz, espero que me des tu opinión, a ver con cual te quedas... jeje.
A pesar del final trágico, encontré idónea la pequeña reflexión con la que finalizo la entrada y que tú resaltas en tu comentario. A pesar de las malas rachas... de las oscuridades interminables... creo que siempre le hemos de dar una oportunidad a la vida para ver con que nos sorprende. No identificaríamos a la felicidad, si antes no hubiéramos pasado por el dolor, ¿No crees?.

Pues nada amigo, esta es tu casa, pásate cuando quieras. Tus comentarios siempre serán recibidos con mucha alegría.

Saludos desde (ahora) Madrid.

qaesar dijo...

Y si no hubiera el inicio de una bonita historia, habría que buscarlo hasta encontrarlo...

Bsss

Arianna Bruguera dijo...

Ahí me encuentro yo, qaesar ahí me encuentro yo.... buscando un buen inicio para una bonita historia... jejeje

Muchas gracias por pasarte de nuevo :)

Saluuuudos.

Anónimo dijo...

vale...
algo asi paso x mi kabeza...pero komo ziempre tratanado d superarlo...
Sta bueno el texto...XD!